A Ciegas

Está muy oscuro y casi no se ve nada. El ardor en mis ojos es insoportable y el aire está muy pesado. Me cuesta mucho respirar. Tengo que abrir la boca para hacerlo. Intento tomar una bocanada de aire de vez en cuando, pero es un aire sucio que hace que me arda el pecho.

Con una mano voy tanteando hacia adelante para no chocarme nada, mientras que con la otra llevo a alguien agarrado. No recuerdo quién es, pero sé que estaba conmigo. Quizás sea un amigo, mi novia, un hermano o un primo. Hasta hace un rato todos  estábamos juntos y al momento del apagón quedamos solos. Alguien dijo mi nombre y me tomó de la mano.

Intentamos avanzar hacia dónde creemos que está la salida pero es muy difícil hacerlo. Siento mi cuerpo débil y un gran dolor de cabeza. Sólo logro dar algunos pasos sin tropezarme y cada vez que lo hago caigo sobre alguien  Lo mismo le pasa a quién me acompaña y tengo que ayudarlo a levantarse para seguir. Quiero detenerme. Necesito sentarme y descansar aunque sea un segundo. Quizás si me siento en el piso y respiro un poco, el cuerpo recupere fuerzas y pueda salir definitivamente de aquí.

Pero no puedo arriesgarme. Acá  hace cada vez más calor y el aire esta cada vez más pesado. Si me detengo seguramente ya no pueda volver a moverme. Un sonido lejano me despierta una ilusión.  A lo lejos se escuchan sirenas que se acercan. Son muchas y cada vez suenan más fuerte. Hay gritos, cientos de gritos que parecen uno solo. Hay quejas, llantos y suplicas, pero las sirenas ya tapan todos los ruidos.

-¡Aguantá que ya salimos!- le grito a quién me acompaña pero no me contesta. Sé que sigue conmigo porque me apretad muy fuerte la mano. Damos algunos pasos hasta que se vuelve a caer. Intento ayudarlo pero no se levanta. No quiero arrodillarme pero tengo miedo de no poder ponerme nuevamente de pie.

Le pido por favor que se levante, que falta poco, pero me dice que no puede más. Escucho su voz y la reconozco: es mi novia. Vuelvo a pedirle que se ponga de pie. Intento gritarle pero no tengo fuerza. No quiero hacerlo pero le suelto la mano. Se resiste, me pide que no la deje. Yo le pido que me perdone, que tengo que salir, pero que voy a volver a buscarla. Cuando me alejo sus gritos se confunden con los demás. Si logro salir y respirar algo de aire puro recupere fuerzas y pueda volver por ella.

Avanzo solo unos metros y caigo de rodillas sobre alguien que me agarra y no me suelta. Me pide que lo ayude, que se está muriendo. No tengo fuerzas para responderle y forcejeo con él  para soltarme. La lucha agota mis energías y ya no puedo volver a levantarme.

Me desplazo en cuatro patas sobre lo que parecen cuerpos. Algunos gritan y otros no se mueven ni siquiera cuando paso por arriba de ellos. Siento una ráfaga de aire fresco en la cara. Intento respirar profundo pero el pecho me arde. También la nariz. Los latidos del corazón se sienten en mi cabeza y siento otra ráfaga de aire fresco.

Ya sin fuerzas me acuesto en el piso y noto que hay más oxigeno. No puedo aprovecharlo porque me arden el pecho y la nariz. Siento que me pisan pero no me importa. Sé que tengo que salir de ahí pero ahora solo quiero descansar. El sueño se apodera de mí y dejo de oír los gritos. Pienso en mi novia y en que no debería haberla dejado sola. Quisiera llorar pero no puedo.

Mi corazón late más lento. Ya casi estoy dormido. No me arden ni el pecho ni la nariz pero ahora sólo quiero dormir. Pienso en mi madre y casi puedo verla. Siento pena por ella pero sólo quiero dormir.

Y me duermo.

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Comentario

Readers Comments (4)

  1. subtitulos????

  2. Es tremendo el relato, de sólo leerlo se me llenan los ojos de lágrimas y revivo aquel fin de año de 2004. Muy bien contado, sea real o no, logra transmitir esa sensación. Beso!

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