No tener palabras para contar algo en un blog como este, en donde se supone que las palabras deberían ser lo más importante, es una contradicción. Sin embargo, hay situaciones en las que las palabras sobran, o mejor dicho, no son suficientes.

Páginas y más páginas se han escrito sobre cuestiones como estas. Tantas, que debe ser imposible escribir algo nuevo al respecto. Pero ¿Qué puede hacer una persona como yo, que utiliza este medio para expresarse y para compartir con cualquier persona que se tope con este sitio, todo lo que siente?

Si algo pasa por mi cabeza y siento que con ello puedo crear alguna historia o narrar la idea enriqueciéndola de alguna manera, no dudo en dedicar el tiempo que sea necesario para hacerlo. Pero en ocasiones como esta, siento que si intentara construir un relato alrededor del tema, estaría desviando la atención de aquello que realmente la merece.

Porque de todo se puede construir una historia, un texto o un relato, pero algunas situaciones, algunos eventos de nuestra vida, son mucho más importantes que todo lo que yo pudiera escribir para decorarlo y justificar así, la decisión de publicarlo en el blog.

Por eso, en este caso, prefiero resumir todo lo que ya escribí y lo que podría seguir escribiendo, en una imagen. La imagen que me ha permitido ver, por primera vez, a mi hija menor.

bebe

Ahora, si yo llegó a ser famoso, ella también lo será.

Actualización – Mayo 2015: el texto ha sido modificado del original debido a que, ante el desconocimiento del sexo del bebé había sido escrito en género masculino (él/bebé) y finalmente, el menor de mis hijos, no ha sido un hijo sino, una hija: Ariana