Hoy, no es un buen día

“La amistad es lo único que puedes elegir en la vida”, le grita un enojadísimo Raúl Juliá a su amigo Mel Gibson en Traición al Amanecer, luego de que este haya decidido traicionarlo por una mujer.

En realidad, lo traiciona porque se enamora de una muy, pero muy joven Michelle Pfeiffer, que por ese entonces no solo habrá destruido amistades, sino también familias enteras. ¿Acaso Raúl Julia no hubiera hecho lo mismo?

El punto es que lo que dice el famoso y ya muerto actor, es cierto y vale la pena considerarlo el día de hoy. No elegimos a nuestra familia, no elegimos de quien nos enamoramos, pero si podemos elegir de quien hacernos amigos y eso es lo que le da tanta relevancia a la amistad. En este día, en el cual todos se están preparando para festejar junto a su grupo de amigos y enviando decenas de mensajes a aquellos a los que no llegaran a saludar, a mi me toca vivir nuevamente una situación especial.

Fue mi madre, quien a pesar de tener fecha probable de parto para los primeros días de Julio, decidió aguantarme dentro de sus entrañas un tiempo más, con la esperanza de que yo naciera en la misma fecha en la que su padre hubiera estado cumpliendo años. Contra todos los pronósticos, logró cumplir con su objetivo dejándome como consecuencia algún que otro daño cerebral, dificultades motrices y problemas respiratorios. Pero el peor de mis padecimientos fue, es y seguirá siendo, haber nacido el día del amigo.

No recuerdo en la época del jardín de infantes, pero durante los siete años de escuela primaria jamás pude festejar un cumpleaños como la gente. Casi nadie lo nota, pero el veinte de julio (al menos desde que yo tengo memoria), siempre cae al principio, en medio o al final de las vacaciones de invierno por lo que resultaba imposible convocar a mis compañeros para una celebración. La única fiesta en serio que tuve fue al cumplir los ocho años. Pero como se realizó en el mes de agosto nunca me quedó claro si estábamos festejando mi cumpleaños o el día del niño y para no defraudarme, jamás pregunté.

Ya cursando la escuela secundaría, reunir a mis amigos para esta fecha resultaba una autentica utopía. Los recuerdo durante los días previos a las vacaciones, esquivándome la mirada y ocultándose para no estar obligados a pasar la noche en una aburrida reunión familiar, en lugar de participar de la autentica fiesta repleta de mujeres con ganas de celebrar junto a amigos que aún no conocían.

La solución entonces, fue salir a celebrar con ellos en algún boliche. Lo hice una vez, en Mar del Plata, junto a Flavio y Gonzalo y de regreso a casa tuvimos por primera vez en nuestra vida, un revolver apuntándonos a la cabeza. El festejo lo terminamos en la comisaría, realizando la correspondiente denuncia.

Para una persona como yo, resulta muy difícil cumplir años en esta fecha porque justamente una de las cosas más complicadas para mi (además de escribir), es hacer nuevos amigos. Estoy convencido de que no necesito mas de los que tengo. De hecho, hay momentos en los que llego a creer que me sobran algunos. Pero de todas formas no puedo evitar, al conocer gente con la que tenga que permanecer durante algún periodo de tiempo en algún trabajo o curso, entablar una estrecha relación que potenciada por la comodidad de las redes sociales, finalmente deriva en algo muy parecido a una amistad.

Sabemos que a un amigo hay que cuidarlo, llamarlo, escucharlo, dedicarle tiempo… Todo eso es demasiado trabajo para mí. Conservo los pocos que tengo por inercia y no porque yo me esfuerce en hacerlo. Ellos parecen no notar mi desidia y en fechas como esta, me llenan el whatsapp, el teléfono y el muro de Facebook de saludos. Pero muy pocos recuerdan que además del día del amigo, es mi cumpleaños. “Feliz día” me dicen, poniéndome en la obligación de incomodarlos al mencionarles mi onomástico o de disimular respondiendo con un “gracias… igualmente para vos”, repleto de resentimiento. Si este amigo que me saluda, resultara ser lo suficientemente cercano como para recordar que yo nací un día como hoy, tampoco puedo darme el gusto de responderle con un simple gracias como seguramente hacen ustedes, sino que debo felicitarlos también a ellos por haberme regalado su amistad.

Durante algunos años encontré dos soluciones para esta problemática. Una de ellas fue no responder absolutamente ningún mensaje e intentar ver a la menor cantidad de gente posible durante este día. La otra, cerrar mi cuenta de Facebook desde el 19 hasta el 21 o 22 de julio, desconcertando así a todos los que me busquen para saludarme. “Si me quieren saludar, que me llamen. Si no tienen mi número, es porque no merecen saludarme.” le explico a mi esposa, que me juzga como un inmaduro y antisocial, cada vez que hago esto.

Estoy seguro que cuando mis hijos crezcan y tengan estrechos vínculos con otras personas de su misma edad, se verán también en la obligación de ingeniárselas para cumplir con su deber conmigo. Pasaran un rato por la aburrida fiesta del padre que seguramente para ese momento, será el encargado de animar la noche con vergonzosas humoradas y se marcharan temprano para llegar a la verdadera fiesta, antes de que se terminen las mujeres. Desde ahora estoy planificando para esa fecha, simular alguna enfermedad o caerme torpemente en la bañera, para apelar a sus sentimientos más nobles y contar con su presencia en el momento de apagar las velitas.

Eso es lo único que me interesa de esta noche: escuchar sus voces cantándome el feliz cumpleaños con el rostro lleno de expectativa y recibir su cálido abrazo una vez que entre los tres, hallamos apagado cada una de las velas. Acompañado por ellos, por mi esposa y por algún familiar, le daré la bienvenida a los treinta y cuatro, mientras mis amigos vagaran por algún lugar con los suyos. Sepan, que no les responderé absolutamente ningún mensaje.

Me reconforta haber generado yo mismo este espacio en donde puedo expresarme libremente y dejar en claro cuestiones como esta, ya que sería muy difícil explicarle todo lo desarrollado aquí a cada uno de mis amigos. Es práctico para alguien como yo tener un blog como este, ya que con un solo click también puedo enviar desde aquí un saludo a todos aquellos con los que hemos pasado algún que otro momento de diversión y con los cuales, aunque fuera durante un breve periodo de tiempo, nos hayamos sentido lo suficientemente amigos, como para recordarnos en este día.

Porque a pesar de no querer hacer nuevos amigos, no puedo evitarlo y aunque hoy sea mi cumpleaños, muchos de ellos vienen a mi mente un día como hoy.

A los viejos, a los nuevos… A todos: Gracias… Y feliz día para ustedes.

 

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Comentario

Readers Comments (1)

  1. Laurabuela 20/07/2013 @ 05:17

    Ja ja Hijo mío! Te quiero y muchos te quieren Feliz cumpleaños!!

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