¿Acaso hay algo, más traumatizante para un niño de primaria, que tener que pasar una hora diaria en el gabinete psicopedagogico de la escuela?

Así fue mi vida desde primero a séptimo grado. Una hora diaria jugando, dibujando y conversando con las señoritas Flavia y Carolina. Contándoles que me pasaba, que pensaba, cuales eran mis sueños, mis miedos… Mientras mis compañeros, con los mismos, o quizás más problemas familiares que yo, seguían su vida escolar normalmente, yo tenía que cruzar todo el pasillo, el salón de actos y subir la escalera que estaba justo detrás del escenario. Larga escalera que parecía no tener fin y que conducía a unas oficinas, muy pequeñas, en donde las psicopedagogas me esperaban para conversar.

Eran dos o tres cuartos, con una biblioteca y algunos escritorios. En el cuarto de atrás, que generalmente nadie usaba, recuerdo haber visto una escalera, algunos baldes de pintura y otros elementos de trabajo. Hoy, me doy cuenta de que ese cuarto, solo se usaba como deposito. Pero hubo una ocasión, en que un grupo de compañeros y yo, aprovechamos la organización de un campeonato de fútbol, para realizar un tour e inspeccionar ese cuarto abandonado. Había un rumor. Se decía que en ese cuarto, había un fantasma o algo parecido y nosotros fuimos a sacarnos la duda.

Llegamos en silencio, con miedo. Entramos cuidándonos de no hacer ruido y al abrir la puerta de atrás, la vimos sobre la pared: Era una mancha negra con forma de mano. Los chicos le decían “la mano negra”. Al verla, las chicas gritaron y corrieron. Yo grité, pero como era hombre no me anime a correr. Nunca más volvimos a verla, pero me enteré, que la leyenda de la mano negra del gabinete, había perdurado durante varias generaciones más, incluso después de egresar la nuestra.

Recuerdo tanto el momento en el que vi esa mano, como cada una de mis reuniones en el gabinete. ¿Quieren saber si hay algo mas traumatizante que perder una hora diaria en el gabinete de la escuela? Si, lo hay: es esa mano maldita.

Aquí, uno de mis traumas mas antiguos en forma de cuento infantil-juvenil, para que puedan contárselo a sus hijos antes de dormir y arruinarles la infancia con los mismos traumas que me la arruinaron a mi.

Pasen y lean a la mano maldita, haciendo click aquí.

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