¿Quién mató a Mickey Mouse?

Me gustaría confesar que fui yo, el que le puso fin a la vida de tan espantoso personaje, pero no puedo hacerlo. Yo no lo hice.

Nunca me cayó bien, ni siquiera cuando yo era un niño y el ratón, con sus aburridísimas películas, hacía las delicias de todos mis amigos. Siempre me resultó demasiado pedante, muy soberbio. Si prestan atención, notarán que todo lo que él usa, lleva su propio nombre; su casa y sus herramientas tienen la forma de sus orejas, y que cada vez que se reúne con sus amigos, pretende ser él, el centro de atención.

Mi favorito siempre fue Donald. Un tipo humilde; victima de un carácter similar al mío, que lo puede hacer estallar en cólera ante la menor dificultad; que no recibe una sola moneda de su tío, el acaudalado Rico Mc Pato y que además, esta obligado a hacerse cargo de la crianza de Hugo, Paco y Luis, sus tres sobrinos que algún hermano le debe haber endilgado. Sin mencionar, claro esta, ese problema que tiene para hablar y que le dificulta la comunicación con otras personas.

Es evidente que el viejo Walt, tuvo una gran predilección por el ratón en el que basó la construcción de su gran imperio. Resulta comprensible cuando sabemos que se vio obligado a inventar a Mickey, después de haber perdido los derechos de Oswald, el conejo afortunado, en las garras de Universal, pero es una decisión desacertada de la empresa, luego de tantos años de conservar al viejo en el freezer, mantener la imagen de héroe del ratón y dejar a  mi querido pato, cada día más en ridículo. Para colmo, la voz del orejudo ratón es insoportable. Durante los primeros años, el mismo Walt Disney se encargó de interpretarlo y luego, la tarea se repartió entre actores algo más cálidos que él. Su voz es demasiado aguda y estridente; y permanentemente realiza un sonido, algo parecido a una risa o a un hipo, que lo haría merecedor de un buen cachetazo si fuera un amigo mío.

Pero la razón fundamental y por la que creo que todos deberían odiarlo igual que yo, se resume en tres palabras: Es un ratón. Un maldito y repugnante ratón. Sin embargo, no fui yo quién lo mató; y lo que realmente me molesta de esta situación, no es que el crimen haya sido cometido por otra persona, o que el ratón esté muerto, sino que soy yo el encargado de descubrir al autor del asesinato que ya esta haciendo llorar a los pequeños. Intenté negarme, o mejor dicho, pensé en hacerlo, pero mi precaria situación económica no me permitió priorizar mis ideales. Fue mi secretaria quién me llamó insistentemente al celular hasta lograr despertarme y me dio la noticia.

—Señor — me dijo, mientras yo me sacaba las lagañas de los ojos y contenía las nauseas, provocadas por el alcohol que aún no había metabolizado: — Alguién mató a Mickey Mouse.

Continuará…

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Comentario

Readers Comments (2)

  1. Pobrecito tu hijo cuando se entere… 😉

  2. Laurabuela 03/12/2013 @ 22:36

    Bah!!!!! Y que será de las siguientes generaciones sin Auchurus?????

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