Ser o no ser… De Racing

Mis padres no miraban fútbol. De hecho, en 1986 yo tenía casi siete años y la televisión de casa permanecía apagada mientras el equipo del Diego y de Bilardo se consagraba campeón en México. Nos enteramos de esto cuando un sonido que llegaba desde la calle, nos obligó a salir de casa para ver a todos los niños del barrio festejando el triunfo del seleccionado nacional.

Debido a ese inexistente mandato familiar, que me obligara a ser hincha de algún club, estuve muy cerca de elegir a Boca o a River como equipo, pero cuando inconscientemente evaluaba con cuál de los dos quedarme, la aparición televisiva de un goleador que festejaba sus anotaciones dando una especie de voltereta, hizo que adoptara el celeste y blanco como colores propios.

Ese habilidoso pelilargo era el Toti Iglesias, quien le había robado la pirueta a un compañero mucho más ágil que él, pero que no acostumbraba llegar al gol, por lo que desinteresadamente le cedió la pirueta para que la ejecutara en público ante cada conversión.

Rápidamente entendí la dinámica del fútbol. En el fútbol hay que meter goles para ganar; ganar para sumar puntos y sumar puntos para salir campeón. Bastante sencillo para que un niño pueda entenderlo. El problema fue que Racing (yo no lo sabía), por aquel entonces, no salía campeón.

Lo descubrí al reírme por la década sin títulos que acumulaba Boca frente a un compañero de escuela fanático de los Xeneixes, quien me retruco que nosotros, duplicábamos el tiempo que ellos llevaban sin dar vueltas olímpicas. En ese momento descubrí que para ser hincha de Racing, había que ser hincha de la hinchada.

“La número 1 te ama” reza una enorme bandera que se despliega en la tribuna y se convierte en una declaración de principios. No es la número 12 como la de Boca o la numero 14 como la de Lanús. Es la número uno y en consecuencia, la mejor.

De modo que la hinchada de Racing acompaña siempre. No importan los años sin títulos, los nombres que pasen por los equipos o los técnicos que lo dirijan. El cilindro siempre está lleno.

A pesar de décadas de comisiones corruptas, del pelado que intentó adueñarse del club y se llevó un redoblante a la casa, de la síndico sin vergüenza quien declaró que el club había dejado de existir y del gerenciador que hipócritamente lloro en la tribuna, la fiel hinchada siempre alentó de principio a fin de cada partido. Porque “Esta hinchada, se merece… Se merece ser campeón“.

Sí señor. Es la hinchada la que se merece ser campeón. No los jugadores, ni el cuerpo técnico. Mucho menos los dirigentes. Somos los hinchas quienes nos merecemos ser campeones aunque sea por decreto.

Más de tres décadas pasaron para que ese rezo se transforme en una realidad y a pesar de que el actual presidente afirme que ese equipo salió campeón de casualidad, el titulo obtenido no se puede manchar.

La pasión por Racing permanece intacta más allá de que la desgracia nos haya llevado a jugar en la segunda categoría y de que años más tarde nos volviera a visitar y nos obligara a jugar y a ganar la promoción para mantenernos en primera. La misma desgracia que hoy en día, vuelve al barrio pero para golpear la puerta del vecino.

Nuestro archirrival parece condenado al descenso y las ironías del destino le permiten a Racing, convertirse indirectamente en uno de los verdugos que lo puede acercar aún más, a esa pesadilla de jugar por primera vez en la B nacional.

¿Y ahora…?

¿Cómo hacer para ser de Racing cuándo la hinchada reparte panfletos increpando al equipo a que se deje ganar frente a Quilmes y de esa manera perjudicar a sus odiados vecinos?

¿Cómo justificar esta pasión cuando en los foros, blogs y Facebook de Racing está lleno de “hinchas” que esperan que su equipo pierda?

¿Cómo discutir con otros “hinchas” cuando referentes como Chanchi Estévez o Piojo López dicen que se debería tomar el partido con el mismo compromiso con el que se toma una práctica?

¿Cómo seguir siendo de Racing, cuando muchos quieren que pierda y tan solo unos pocos queremos verlo ganar sin importar quien está enfrente y mucho menos, quien esta abajo?

Siempre fue difícil ser de Racing. Soportar las décadas de frustraciones, las campañas irregulares, los partidos perdidos o empatados sobre la hora nunca fue fácil. Pero también, siempre hubo una razón para enarbolar estos colores con orgullo: la hinchada.

La misma que hoy le dice al equipo que “esta noche cueste lo que cueste, esta noche NO tenemos que ganar“.

No será un partido fácil. Siento que después del pitazo inicial puede haber un quiebre en esta pasión. Cuando la hinchada cante en contra del equipo, o grite un gol ajeno, creo que décadas de fidelidad pueden llegar a su fin, obligándome a encontrar nuevas razones para ser de Racing.

Quizás, el honor de los 11 jugadores que salgan hoy a la cancha pueda ser una de estas, porque tengo la esperanza, de que al menos ellos, recuerden el motivo fundamental para haber elegido ser jugadores de fútbol: Ganar.

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Comentario

Readers Comments (1)

  1. No se si querían ganar, pero los defensores de Racing acompañaron bien en el gol de Quilmes ja ja

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