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En esta ocasión, la reunión fue en la casa de Camila, a quién acostumbraban llamar Cami. Allí se juntaban nuevamente Ana, Ludmila y Sofi.

Almorzaron pizza hecha por la dueña de casa y de postre comieron helado. Después vieron una película acompañadas de pochoclos con gaseosa y antes de merendar, entre las cuatro, amasaron unas galletitas con chips de chocolate conversando animadamente.

-Mi papá me consiguió la entrada para ver a One Direction- confesó Cami ante la envidiosa mirada de sus amigas.

-¿Tuvo que hacer mucha cola?- se interesó Sofi.

-No. Las compró por internet. Estuvo como dos horas hasta que logró entrar en la página. Me dijo que le salieron re caras.

-Yo escuché que hubo gente que tuvo que pasar la noche en la calle para poder comprarlas antes de que se agoten- compartió Ludmila con sus amigas y todas coincidieron en que habían escuchado lo mismo.

-Lástima que falte tanto tiempo- se lamentó Camila- Si por mi fuera, me gustaría que vinieran mañana mismo.

A todas les daba envidia no poder ir al concierto de su banda favorita, pero en parte se sentían felices de que al menos una de ellas, pudiera estar presente esa noche.

Mientras Ludmila aprovechaba para comerse un poco de masa cruda que le quedaba entre los dedos, Ana les contó que el día anterior, comprando en la fiambrería, pudo ver a Rocío conversando con Joaquín y que se había sorprendido al verlos juntos y riéndose animadamente.

Sofi bajó su mirada pero igualmente pudo percibir que sus amigas no le quitaban la vista de encima.

-Te estás poniendo colorada-. Le indicó Ludmila, pero Sofi le dijo que era porque tenía calor.

-Me parece que lo que vos tenés, es un poquitito de bronca- volvió a acusarla, usando esta vez un tono burlón que provocó la risa de todas sus amigas.

-Nada que ver… ¿Por qué voy a tener bronca yo? – intentó disimular. Pero para ser sinceros, no le salía nada bien.

-Dejame ver…- le pidió, haciendo como si estuviera contando con sus dedos llenos de harina- Porque estas enamorada de Joaquín y no te da bolilla, porque la bruja de Rocío te lo quiere sacar, porque parece que a Joaquín le gusta Rocío… La verdad que no se me ocurre porque.

Las risas de las chicas ya eran carcajadas que sonaban cada vez más fuertes. Sofi quería defenderse, pero no sabía que decir. Cada día le resultaba más difícil disimular cuan enamorada estaba de ese chico.

Como no dijo nada, las carcajadas se fueron apagando hasta que todas quedaron en silencio. Mientras la mamá de Camila ponía las galletitas en el horno, las chicas se lavaban las manos para sentarse a merendar y por supuesto, no dejaban de charlar.

Ana contaba que lo único que había hecho desde que comenzaron las vacaciones, era acompañar a su madre a hacer las compras. Al supermercado, a la verdulería, a jugar a la quiniela y a la fiambrería.

Nadie la miró, pero por las dudas Sofi volvió a bajar la mirada.

-Me dijeron que se fue Don Antonio- comentó Ludmila y está vez Sofi, sintió un escalofrío en su nuca.- ¿Alguien conoció al nuevo carnicero?

La única que ya lo conocía era ella, pero cuando le pidieron su opinión, no se animó a responder. Sus amigas notaron una expresión diferente en su rostro y se preocuparon.

Fue la mamá de Cami, quién después de avisarles que las galletitas estaban listas, les comentó que el nuevo y simpático carnicero adoraba los gatos y tenía varios de ellos en su casa.

Sofi comió solo una galletita a pesar de que estaban deliciosas. El estomago se le había cerrado.

De vuelta en su casa, apenas probó bocado durante la cena. Después de comer, subió a su habitación en donde como siempre, la estaba esperando su gato, para acostarse a sus pies.

Por suerte, esta vez logró dormirse rápido. Antes de hacerlo, tomó la precaución de abrazar a Menguante y de refugiarse junto a él debajo las cobijas.

 

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