De no ser por el rugido del motor y el sonido de las cubiertas sobre el asfalto, viajaría en absoluto silencio. Desde hace veinte años, para la misma fecha y sin importar que día de la semana sea, realiza el mismo viaje. Si es un día laboral, pide autorización para tomarselo libre y si se lo llegan a negar, directamente se ausenta. Durante las cinco horas y media que dura el viaje, no enciende el estéreo. Su mente permanece enfocada en su destino y en todo lo que ese lugar representa para él. En la mitad del viaje, un alto en una estación de servicio para tomar café y una irónica pinchadura de neumático que él mismo soluciona, son las únicas paradas que realiza. Viaja de noche para llegar con las primeras luces del día y nota que, a pesar de los años que han transcurrido desde aquella fecha, el lugar se ve igual. Se detiene durante algunos minutos al costado de la ruta para recordarla. Justo ahí, fue donde su madre estuvo de pie por última vez. Permanece un pequeño instante admirando los árboles que dan sombra al costado del camino.

A solo cinco kilómetros de ese lugar esta la pequeña casa que compró. Tuvo que gastar una gran cantidad de dinero para que en la transacción, figure el nombre de una persona que no existe o que al menos, él no conoce. Es una de esas típicas casas que pueden verse desde la ruta, ubicada varios metros después de cruzar una precaria tranquera. Solo realizó dos reformas: Una, fue construir una cochera cerrada para que el auto no pueda ser visto desde la ruta. La otra, el sótano. Casi tan grande como el resto de la casa.

Allí baja para asegurarse de que todo este en orden. Luego se dirige al mismo sitio en donde se había detenido con su auto. Une a pie los cinco kilómetros, caminando siempre al costado de la ruta y con la precaución de hacerlo en el mismo sentido que el transito. Si ve que algún auto se aproxima por la mano contraria, baja la cabeza y se cubre con la capucha para que no puedan identificarlo. Lleva consigo una gorra de visera, una botella con jugo de naranja que él mismo exprimió y, colgando de su hombro derecho, un rifle de bajo calibre. Al llegar, trepa con dificultad a uno de los arboles ubicados en la banquina. Allí, justo debajo de ellos, víctima de un neumático desinflado, se detuvo su madre con la esperanza de que un auto pasara por alli y se detuviera para ayudarla. Tanto en aquella epoca, como en esta, la ruta era muy poco transitada debido a la autopista que 25 años atrás, recien era inaugurada.

A lo lejos, divisa un auto aproximandose hacia donde él está. Si observa que algún otro vehículo se acerca, como en este caso, lo dejará pasar. Aún falta bastante para comenzar a sentirse frustrado. Mientras espera, intenta imaginar a su madre, joven, atractiva e intentando refugiarse del calor, quizas debajo de ese mismo árbol al que él esta subido. Posiblemente estuviera sudada y con sus cabellos algo batidos, esperando a que ese heroe anonimo, se detenga para darle una mano.

Otro auto se acerca. Esta vez es el unico. Utiliza la mira telescopica del rifle para observar al conductor. Un hombre, solo, conduciendo su auto con una sola mano mientras lleva la otra fuera de la ventanilla. Lo deja pasar. Es temprano y aun tiene tiempo para esperar algo mejor. El recuerdo de su madre vuelve a él. Se la imagina viendo detenerse una camioneta, e intuye la esperanza de finalizar esa calurosa espera que habrá sentido, la alegria de ver bajar a un paisano seguramente vecino del lugar y acostumbrado a ser amable con los extraños, pero no.

Esta tan absorto en sus pensamientos, que no percibe un nuevo auto que se acerca. Recuerda que los diarios narraron que el paisano, desmayo a su madre de un solo golpe y que la dejo morir atada a su propia cama, luego de abusar de ella durante dos dias. Una semana y media demoraron en encontrar el cuerpo de su madre y fue la gente del pueblo, junto a él y a su padre, los que quemaron la casa del abusador, quien fue misteriosamente asesinado un dia despues de cumplir su condena.

Otro auto. A traves de la mira, observa que quien conduce es una mujer de mas de treinta y menos de cuarenta años. Se ilusiona. Nadie viaja en el asiento del acompañante y tampoco en los de atras. Viene rapido, Debe tomar una decision. Se asegura de que no haya otro auto o algún peaton en los alrdedores. Una vez que esta seguro, fija la mira en el auto y nota que esta muy encima. Velozmente y con la pericia que solo la practica diaria puede dar, realiza un certero disparo a un neumatico.

Con dificultad, la mujer saca el auto de la ruta y cuando logra detenerlo, baja de él tomandose la cabeza con preocupacion. Observa la cubierta reventada sin percibir que alguien se aproxima desde atras. El golpe en la nuca la desmaya de manera inmediata y, para cuando despierta, la oscuridad que la rodea no le permite ver nada. Nota que esta desnuda, con las manos y piernas amarradas a una cama.

Arriba, en la cocina, almorzando una ensalada que él mismo preparo, su captor se prepara para una tarde bastante larga. Mañana, temprano, tiene que volver a trabajar.

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