Esta es la frase que predomina en el primer episodio de la serie Game Of Thrones y hace que inmediatamente uno se pregunte porque tanto rollo con que el invierno se esté acercando. ¿Acaso no llega todo los años?

Con el correr de los capítulos comprendemos la razón de tal paranoia: Resulta que allí, el invierno es bastante más largo que aquí (puede durar años) y las temperaturas son bastante menores. Uno de los reinos lleva el nombre de Winterfell (Invernalia en español) y el frío, junto con la nieve, juegan un papel importantísimo en el argumento de la serie. A pesar de estas condiciones climáticas extremas, todos los personajes viven su vida con cierta normalidad.

Allí están los Stark, avanzando de norte a sur para arrebatarle el trono a los Lannister; John Snow yendo en dirección inversa para unirse a la guardia nocturna; Los denominados cuervos, que para cumplir con su objetivo de proteger el muro, se deciden a cruzarlo y a enfrentar los peligros y misterios que los esperan allí.
De ese lado (aún más al norte de Winterfell), se encuentran esos a quienes llaman salvajes, los cuales viven completamente a la intemperie y crean allí su comunidad, organizan la revolución y se animan incluso a tener sexo, completamente desnudos a vaya a saber que temperatura bajo cero.

Winter is coming, dicen al comenzar la serie y rapidamente comprendemos porque.

A pesar de la temperatura primaveral de nuestro actual otoño y del sol que desciende bruscamente sobre nuestra cabeza, los medios de comunicación insisten en instalar un concepto. Un título a futuro que no pareciera poder cumplirse a la brevedad: “Se acerca la ola polar”.

Y asi es… Se acerca la ola polar y todos comenzamos a salir con abrigo demas por si acaso, a la hora de regresar a casa, la temperatura ya hubiera descendido. Encendemos los calefactores para que quemen el polvo acumulado durante el verano y de esa manera, dejarlos prestos para ser encendidos durante los próximos tres meses.
Quienes somos asmáticos y tenemos hijos con tendencia a serlo, comenzámos a preocuparnos a cuenta de futuras bronquitis, y chequeamos los paf de cada uno, para asegurarnos de que estén cargados.

Y es justo cuando se acerca la ola polar y el winter is coming, que la monopólica empresa Metrogas, envía a su batallón a verificar una por una las conexiones de mi barrio y sin previo aviso, cierra una especie de llave maestra ubicada debajo de la vereda, interrumpiendo así, la correcta circulación de gas natural dentro de la casa.

Durante los siguientes cinco días, nos dedicamos a llamar al 0800 para solicitar la reconexión del servicio. Coleccionamos números de reclamo sin obtener mayores presiciones de la razón por la cual nos dejaron sin gas, a pesar de tener paga hasta la última factura. Pasamos las jornadas conversando con cuadrillas del monopolio gaseoso, las cuales siguen trabajando en el barrio pero dicen no tener nada que ver e indican que debemos llamar al número de atención al cliente. En consecuencia, nos ausentamos de nuestros trabajos para esperar a los enviados de la empresa que según los telemarketers, podría venir cualquier dia de 8:30 a 20 hs., para reestablecer el servicio.

Mientras tanto, nos bañamos de prestado en duchas ajenas, comemos comida chatarra y cocinamos agradeciendo a la ciencia por inventar esta gran variedad de electrodomésticos eléctricos, valga la redundancia. Pensamos, mientras pasan los días, en porque no harán estos trabajos durante la época estival, en la cual uno no extrañaria tanto el gas. El clima aún es agradable, pero intentamos acumular calorias porque como sabemos: winter is coming.

Finalmente y bajo una intensa llovizna, llega la dichosa cuadrilla metrogasiana para supuestamente, devolvernos el gas, pero al romper la vereda y efectuar la medición correspondiente, detectan una perdida en el edificio e informan que esa debe haber sido la razón del corte. No pueden explicarnos porque no nos advirtieron de la misma ni personal, ni telefónicamente. Ni siquiera tirando un papelito debajo de la puerta.

Nos dicen que no pueden devolver el gas hasta que realicemos unas modificaciones internas y los vemos partir sin cumplir nuestro deseo de reestablecer la conexión mientras la llovizna se transforma en una intensa y fría lluvia. Un viento helado que seguramente sopla del sur, lastima nuestras mejillas como un adelanto de lo que esta por venir.

La televisión dice que la ola polar esta llegando y lo comprobamos dentro de casa al despertar para ir a trabajar durante la mañana siguiente. El pequeño de dos años duerme hasta tarde bajo las frazadas, pero se levantará en algun momento para jugar en la casa helada con su delicada condición bronquial y mientras tanto, nosotros esperaremos al gasista matriculado para que pase el presupuesto correspondiente y una vez aprobado este, efectúe las reparaciones necesarias, inicie el tramite ante el monopolio de Metrogas y recién entonces, regrese la cuadrilla para, en caso de estar todo en condiciones, volver a conectar nuestro hogar a la red de gas natural.

La ola polar ya está entre nosotros, Metrogas se retiró sin darnos el gas y para peor, en mi casa, al igual que en Invernalia, Winter is coming.