run

Antes no lo hacía pero ahora sí.
Corro para no quedarme quieto, porque quedarse quieto es quedarse en el mismo lugar; y quedarse en el mismo lugar es lo mismo que no hacer nada. Por eso corro: Para no quedarme en el mismo lugar.

Corro pero no lo hago porque este apurado. Todo lo contrario. Me sobra el tiempo y es por eso que corro. Si no tuviera tiempo, si estuviera apurado no correría. Tomaría un atajo, un taxi o un subte. Pero como estoy tranquilo, muy tranquilo, corro.

Corro para alejarme de quien fui. No me apuro, pero lentamente logro tomar distancia. Antes no corría y ahora si lo hago. Por eso quiero alejarme de ese que una vez fui, porque antes no corría y estaba siempre en el mismo lugar; no hacía nada. Y ahora corro; despacio, sin apuro y de a poco, muy de a poco voy llegando a otro lugar. No todo tiempo pasado fue mejor y por eso también corro. Porque el pasado es aburrido; quedó viejo y lejos, y estoy seguro que el futuro será mejor. Por eso corro. Para que el futuro llegue más rápido.

Corro con las piernas pero mientras corro mi cabeza vuela. Vuela hacia el futuro y puede ver todo lo que me espera y eso me da más ganas de correr. Cuando mis piernas se cansan, mi cabeza vuela y yo sigo corriendo porque quiero llegar ahí, a donde vuela mi cabeza. A veces me canso o el asma no me deja respirar, entonces bajo la velocidad, o camino y después sigo corriendo. Lo importante es no parar y seguir avanzando para no quedarme siempre en el mismo lugar como hacía antes.

Corro despacito, muy despacito. Casi como un viejo pero no me importa porque no estoy apurado. Las otras personas que corren me pasan, pero yo sigo corriendo a mi ritmo porque lo importante, para mí, es seguir corriendo. No parar.

Antes lo intentaba pero no me salía. Antes corría dos veces por mes, con suerte. Ahora corro cuatro veces en una semana y mientras más corro, más quiero correr porque cuando corro, no corro: vuelo. Vuelo hacía el futuro. Hacia un futuro mejor que está ahí, puedo verlo, casi tocarlo y quiero llegar; y si logro no quedarme quieto, ese futuro estará cada vez más cerca y en algún momento lo voy a alcanzar.

Es por eso que corro. Porque ya estuve demasiado tiempo en el mismo lugar. Lo conozco demasiado y no me gusta. Me aburre. Entonces corro. De a poquito, cada día un poquito más y lentamente, me voy moviendo hacia un lugar mejor. Pero no me apuro, no hace falta. Porque cuando corro, no corro: vuelo.

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